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El desarrollo normal de niños y adolescentes resulta notorio cuando se comportan alegres, activos, curiosos... sin embargo ciertas circunstancias pueden entorpecer su progreso y maduración, padeciendo entonces tristeza, ansiedad, problemas de conducta, ó alteraciones de sueño.

Uno de cada cinco niños o adolescentes experimenta dificultades emocionales o de comportamiento. La intervención temprana de estas dificultades es trascendental para apoyar a las familias a una convivencia familiar funcional. La terapia psicológica para niños y adolescentes tiene elementos distintivos en relación a aquella que se realiza con adultos, y si bien el modo de realizarse es aparentemente distinto, los objetivos son muy similares: el bienestar psicológico y emocional del pequeño.

Cuando un miembro de la familia está pasando por momentos difíciles, es muy probable que su familia inmediata también lo padezca. Al buscar ayuda profesional muchas pueden ser las alternativas. Existe la psicoterapia individual, familiar y de pareja.

A pesar de estas diferencias, hay elementos comunes. Al trabajar individualmente se logrará también un efecto en la familia y al trabajar con la familia se logrará también un efecto en el individuo. En el caso de psicoterapia infantil, esto es aún más notorio, ya que si bien puede ser el niño el que asista a terapia, es toda la familia la que se involucra en el proceso, y definitivamente los beneficios son para todo el grupo familiar.

En el INSTITUTO MEXICANO DE PSICOTERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL, nos especializamos en apoyar a la familia y al niño, trabajando con Terapia Cognitivo-Conductual, en función del niño, el problema a mejorar, el momento evolutivo en el que se encuentra, y su situación familiar.

La Terapia Cognitivo Conductual es un proceso sucesivo de nuevos aprendizajes de habilidades adaptativas tanto a nivel mental como conductual. Con la ayuda del terapeuta, el niño y adolescente aprende, en primer lugar, a identificar aquellas variables que mantienen su problema para poder luego sustituirlas por pensamientos y/o conductas más saludables.

En este tratamiento es imprescindible la colaboración de los padres ya que su cambio ayudará a mejorar la conducta del niño y del adolescente, ya que en muchas ocasiones aprenden por las consecuencias de sus actos y éstas las manejan sus padres.

Nuestra recomendación es acudir a la ayuda de un especialista si los padres no se ven capaces de manejar ellos solos el problema, si el comportamiento inadecuado del niño o adolescente dura más de lo esperado o si aparecen varios de estos síntomas muy acentuados durante más de tres a seis meses.

Quedamos a sus órdenes

Mtra. Marilupe Hasbach.

Dirección General IMPCC

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