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El estudio de los trastornos emocionales y comportamentales en la infancia y la adolescencia resulta de gran importancia ya que el diagnóstico y tratamiento oportuno de cualquier tipo de alteración redunda en un desarrollo más armonioso de la personalidad infantil, favorece su desenvolvimiento cómodo y adecuado en el medio social y le proporciona por tanto, una mayor calidad de vida; además este temprano abordaje de las desviaciones del desarrollo psíquico tiene gran valor profiláctico, ya que muchas de las tendencias neuróticas en la adultez, tienen su origen en la infancia, durante la cual existen más posibilidades de cambio debido a la mayor plasticidad y flexibilidad de la personalidad en formación del niño.

“Hacer" Terapia Cognitivo Conductual implica en primer lugar el conocimiento de los procesos psicológicos y psicopatológicos del paciente desde un punto de vista científico, de ello se derivará fundamentalmente una conceptualización y evaluación del caso y sólo finalmente, se seleccionarán las técnicas terapéuticas las cuales, no está de más aclarar, deben aplicarse dentro de un programa terapéutico racionalmente formulado y no de manera mecánica.

La intervención terapéutica en (TCC) se estructura en tres pasos.

  • El primero contempla la evaluación cuidadosa del caso, se refiere al momento de formular hipótesis explicativas acerca de los problemas que trae la persona y trazar los objetivos del tratamiento.

  • Esas hipótesis conducen a la segunda fase, la intervención propiamente dicha, vale decir, el empleo de técnicas terapéuticas orientadas al logro de los objetivos planteados.

  • Finalmente, la tercera fase, el seguimiento, consiste en la evaluación de la aplicación de programa terapéutico y la realización de los ajustes necesarios para el mantenimiento de los cambios.