Ir a terapia no solo ayuda a resolver problemas, también transforma tu forma de vivir y relacionarte contigo mismo.
Esto es parte de lo que descubres en el camino:
- Comprendes y decides lo que realmente quieres.
- Puedes sentirte orgulloso de tu progreso, aunque otros no lo vean.
- No tienes que amar cada parte de ti todo el tiempo.
- No eres responsable de la versión de ti que existe en la mente de otra persona.
- Tus experiencias pasadas influyen en tu vida actual… pero no la determinan.
- Puedes tener dos emociones contrarias al mismo tiempo y eso está bien.
La terapia te da herramientas para vivir con más claridad, aceptación y libertad emocional.
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