La procrastinación consiste en la tendencia generalizada a aplazar el inicio y/o finalización de tareas, planificadas para ser realizadas en un tiempo determinado.
Tal tendencia a la postergación suele acompañarse de malestar subjetivo y no sólo es una cuestión de baja responsabilidad y gestión del tiempo, sino que supone un problema de autorregulación a nivel cognitivo, afectivo y conductual.
Debe abordarse desde las áreas cognitiva, afectiva y conductual, identificando el estilo de personalidad de quien procrastina y ajustando el tratamiento a sus peculiaridades.
La terapia cognitivo conductual te brinda herramientas que te ayudarán a gestionar aspectos del pensamiento, la emoción y la conducta para lograr realizar aquellas actividades que sueles postergar.
Si atiendes la procrastinación mejorará tu rendimiento, fortalecerás tu autoestima y aumentará tu percepción de autoeficacia.
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